Autor.- La imagen del Señor de la Ilusión salió de la gubia del imaginero Manuel Ortega Bru, y fue adquirido en la Casa Alsina de Madrid, por la Cofradía de las Vacas de la ciudad de Ávila.
Fecha de ejecución.- La imagen del Señor de la Ilusión fue adquirido por la cofradía de las Vacas en el año 1988
Técnica.- Imagen de bulto, tallada y policromada y barnizada en madera.
Ciclo de la Pasión.- El Monte Calvario.
Momento de la Pasión.- Cristo ha muerto en la Cruz- Si costado ha sido abierto por la lanza del centurión romano. Su cuerpo, sin vida, aguarda el momento de ser descendido de la Cruz.
Texto del Evangelio.- Juan 19, 32 - 36
Cofradía.- Ilustre Patronato de la Santísima Trinidad, Santísimo Cristo de la Ilusión y Nuestra Señora de las Vacas.
Fecha de fundación.- 1258 como patronato de gloria, siendo fundada como Cofradía de Penitencia en el año 1988
Templo de culto.- Ermita de Nuestra Señora de las Vacas.
Templo de salida procesional.- Ermita de Nuestra Señora de las Vacas.
Jornadas de procesión.- Noche del Lunes Santo Procesión del Cristo de la Ilusión.
14 de septiembre - Festividad de la Santa Cruz.
Localidad.- Ávila.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».
Fecha de ejecución.- Vicente Cid Pérez realiza esta imagen del Señor en el año 1988
Técnica.- Imagen de bulto, tallada y policromada en madera.
Ciclo de la Pasión.- El Entierro de Cristo.
Momento de la Pasión.- Cristo yacente, espera en el Sepulcro el momento de su Resurrección.
Texto del Evangelio.- Mateo 27, 59 - 61; Marcos 15, 46 - 47; Lucas 23, 53 - 55; Juan 19, 41 - 42
Cofradía.- Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz.
Fecha de fundación.- 1971
Templo de culto.- Capilla del Cementerio de San Carlos Borromeo.
Templo de salida procesional.- Capilla del Cementerio de San Carlos Borromeo.
Días de procesión.- Noche del Viernes de dolores - Traslado del Santísimo Cristo de la Liberación.
Madrugada del Sábado Santo - Procesión del Santísimo Cristo de la Liberación.
Localidad.- Salamanca.
José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.
Fecha de ejecución.- Hipólito Pérez talla esta imagen del Señor Luz y Vida en el año 1988
Técnica.- Imagen de bulto, tallada y policromada en madera.
Momento de la Pasión.- Esta imagen no representa ningún momento de la Pasión, sino un momento anterior a la misma. Que encadenó toda la Pasión: la Resurrección de Lázaro a las puertas de Jerusalén, lo que hizo que muchos creyeran en él.
Evangelio.- 11, 1 - 44
Cofradía.- Hermandad Penitencial de nuestro Padre Jesús Luz y Vida.
Fecha de fundación.- 1988
Templo de culto.- Santa Iglesia Catedral del Salvador.
Templo de salida procesional.- Santa Iglesia Catedral del Salvador.
Día de procesión.- Noche del Sábado de Pasión.
Localidad.- Zámora.
Había caído enfermo un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro. Las hermanas le mandaron recado a Jesús diciendo:
«Señor, el que tú amas está enfermo».
Jesús, al oírlo, dijo:
«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos:
«Vamos otra vez a Judea».
Los discípulos le replicaron:
«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver de nuevo allí?».
Jesús contestó:
«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».
Dicho esto, añadió:
«Lázaro, nuestro amigo, está dormido: voy a despertarlo».
Entonces le dijeron sus discípulos:
«Señor, si duerme, se salvará».
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les replicó claramente:
«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su encuentro».
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
«Vamos también nosotros y muramos con él».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos quince estadios; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:
«El Maestro está ahí y te llama».
Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él: porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano».
Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:
«¿Dónde lo habéis enterrado?».
Le contestaron:
«Señor, ven a verlo».
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
«¡Cómo lo quería!».
Pero algunos dijeron:
«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».
Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:
«Quitad la losa».
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».
Jesús le replicó:
«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».
Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Y dicho esto, gritó con voz potente:
«Lázaro, sal afuera».
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: